Puedo decir sin miedo que muchas veces me gusta actuar antes de pensar. Y lo peor del caso es que pienso mucho antes de hacer las cosas. Se me ocurre la acción, pienso, analizo, pienso en si pasa, pienso en si no, pienso en que debería hacer para que pase, que debería hacer para que no pase, que debería hacer la otra persona para que pase, que debería hacer la otra persona para que no pase, pienso en consecuencias buenas y consecuencias malas, pienso en sentimientos, pienso en disgustos, pienso en alegrías, pienso en daños a terceros, pienso a quien se lo diría. Empiezo a imaginármelo. Intento que pase y que no pase. Cuento que quiero que pase. Al momento en que lo cuento, me calmo y las esperanzas de que pase disminuyen sin darme cuenta. Me alivio, vuelvo a la normalidad. Y termino olvidándolo, termina sucediendo/sin suceder.
Me canse de pensar tanto, pero lo seguiré haciendo. ¿Por qué? Porque así soy, me conozco demasiado bien como para prometerme cosas que no cumpliré. En estos días una amiga estaba estresada porque vería al chamo que le gusta, sinceramente me pareció cuchi, la mejor parte de sentir algo por una persona es el “Ay”, es decir, “ay, me escribió” “ay, me abrazo” “ay, me dijo que me veo linda así” “ay, me dijo que me quiere ver” “ay, casi me besa” “ay, me dijeron que me veía linda con él” y ese tipo de cosas. Pero cuando eso cambia a “rga” no es bueno, o sea, “rga, no me escribe” “rga, no me saluda” “rga, esta con otra chama” y así, empiezas a tomártelo muy serio. RELAX.
Ella estaba preocupada porque había intentado estar con el dos veces, y el volvió a buscarla y no sabía que pasaría esta vez. Le dije que intentara, no porque la tercera fuese la vencida, si no por el simple hecho de que es mejor equivocarse y aprender de los errores a quedarse acostado, frustrado pensando en “que hubiese pasado si…”. Si pasa algo paso, que bien, si se convierte en un error aprende de él, si sale bien pues mejor. Y si no pasa, no paso y ya. En la vida muchas veces no trata de no equivocarse, si no aceptar los errores y aprender para la próxima. Pienso mis acciones, a veces demasiado, y en conclusión a eso… lo único que aprendo es que lo planeado siempre me sale mal y que cuando las cosas son espontaneas, son momentos para recordar.