Bueno, confieso que te extrañaré. Hemos pasado por tantas cosas, y me siento idiota por escribir mi primera nota acerca de ti, pero al final, eres lo que está en mi mente en este momento. Nuestra historia fue rara, triste y a la vez divertida. Supongo que eres la persona a la cual más me he aferrado. Todo comenzó hace unos dos años cuando te conocí, fue lindo, me caíste bien, éramos amigos, compañeros de estudio, me dijiste que te gustaba y bueno, en ese entonces me lo creí, aunque lamentablemente no fuese así. Yo en ese entonces no mandaba ahí en tu corazón (ay dios, que cursi sonó eso), otra persona lo hacía, pero yo simplemente no lo aceptaba. En ese tiempo fue un va y viene, viene y va… No quiero recordarlo mucho pero, al fin y al cabo, fue el principio de todo. Así estuvimos por un año hasta que nos distanciamos un poco, te pasaron cosas, me pasaron cosas, y pensé en parte que te había superado para ese entonces… pero no. Un día, en una salida, te volví a ver, trataba de ser odiosa contigo al principio, confieso que tenía miedo de caer en lo mismo otra vez, pero a la final me abrí y me dije a mi misma “Mariangela del Carmen no lo vas a superar totalmente si no convives con él, seremos amigos” y bueno, no, no resulto así. Un día visitando a una amiga por una operación, me dijiste que sentías algo por mí, yo no me lo esperaba, quede “WTF”, y ahí fue donde me di cuenta que te extrañaba, me recordaste lo mucho que te quería, no sabía si confiar en ti, por lo que ya había pasado, pero igual confié y no fue en vano. Fueron dos meses, peleas, celos, discusiones, síntomas premenstruales, zamuras, zamuros, mis amigas preguntándome si no me cansaba, si debería confiar en ti, si no me pegabas cachos o algo así, no les paraba, estaba cabrona contigo, y como habían momentos malos, también habían momentos buenos.. Como el principio de todo, las muestras de afecto, todo el mundo diciéndome “cuñi”, el 14/02, nuestro primer mes, la mitad del segundo, las salidas, los te amos, todo fue hermoso, en esos momentos me sentía plenamente FELIZ, pero como ya sabrán, en este mundo no existen los “happy endings”, quizás para algunos sí, pero no me ha llegado el mío. Dejamos de hablarnos por unas 3 semanas o 4, luego me explicaste porque había pasado eso, te entendí, no volvimos, simplemente empezamos nuestro “algo”. Si, era un “algo”, porque era una especie de relación casual, lo que muchos toman como arrejunte, pero no, no era eso, para mí era algo más. Fue lindo, apartando las peleas, la inmadurez, los celos, las lagrimas, el orgullo, y todo lo demás, pero fue lindo, contigo me di cuenta de que pude ser feliz, y te agradezco por todo, por todos los momentos hermosos que me hiciste pasar. Esto tampoco tuvo un “happy ending”, y por lo visto, mi orgullo pudo más que yo misma esta vez. Lo peor del “algo” fue como término, me gustaría en un tiempo llamarte amigo, pero por lo visto no pasará, entiendo las razones y no te culpo, simplemente espero superarte. Espero que se me quite esa costumbre de querer voltear a mirarte, que se me quite la esperanza de que cuando me vibre el teléfono y ver esa lucesita roja ansiar que seas tu, espero dejar de botar lagrimas, espero que los recuerdos malos se vuelvan al final bonitos, y borrar todas esas canciones que me recuerdan a ti, por muy buenas que sean y mucho que me gusten. Quizás no leas esto, si, que no lo leas es lo mas probable, pero lo escribo para desahogarme, y aunque haya terminado mal, te deseo lo mejor, y hasta luego.. supongo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario