miércoles, 19 de enero de 2011

te vas en cuerpo, te quedas en alma.

Hoy me di cuenta de que cuando una persona se va, sea o no para siempre, quedan los momentos que viviste y las lecciones que aprendiste con aquella persona. Siempre queda ese vacío, y ese rasguño de tener que aceptar la realidad y decir adiós, pero por fin vi que no es perder. Es ganar. Ganaste porque conociste a una persona que influyo en quien eres. Ganaste porque fue parte de tu vida. Ganaste por todas esas risas que compartieron. Ganaste por ese hombro y ese abrazo que te consoló cuando lloraste alguna vez. Ganaste hasta por las peleas bobas que alguna vez tuvieron. Ganaste por todos esos abrazos, por esos consejos, por ese cariño, por esas charlas. Sé que duele.. Duele mucho, cuando una persona importante que ha influido mucho en tu vida se va, pero hay que dejar de ser egoístas y pensar en qué es lo mejor para ellos y no para nosotros. Ganamos por su compañía, Ganamos porque seguimos siendo amigos, hermanos, familiares, y sé que la distancia nos puede cambiar al igual que el tiempo, pero te prometo que seré la misma. Y al final, además de ganadores, somos afortunados. Quizás ahora nuestros caminos se separen, pero espero que no pase demasiado tiempo antes de que vuelvan a unirse. Aquellas fotos, aquellas canciones, aquellas frases o quizás expresiones, todo queda.. Porque aunque los recuerdos se vean borrosos con el tiempo, ahí estan y estarán para cuando les quieras echar un vistazo. Y por todo, no diré adiós, diré hasta pronto. Porque aunque se vaya, en mi corazón y mente se queda. Mientras no me olvides no me voy. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario