¿Sabes? Hoy aprendí que no todo lo que quieres puede ser tuyo.
Había una vez, en la perrera, una niña pequeña que quería a un cachorro, demasiado lindo, chiquito blanco con manchas marrones. El perrito era de lo más cariñoso con ella y jugaban cuando la veía, pero había un momento en la tarde en que llegaba una niña con falda rosada. El perrito salía corriendo a buscarla para jugar, la acariciaba y todo como si fuese su mama. La niña pequeña iba todos los días a jugar con el esperando que un algún día este se quedara con ella en vez de abandonarla cuando llegara la otra niña. De pronto un día que la niña fue a la perrera, el perro no estaba, la otra niña lo había comprado. Esta se puso a llorar, porque ella de verdad anhelaba tener a ese cachorro... Después de mirar alrededor y ver que habían más perros, se consoló y simplemente pensó que algún día habría un perrito para ella.
Si si, sé que no es de mis mejores cuentos y quizás no refleje totalmente lo que quiero decir pero me dejare de anécdotas e iré al grano.
Cuando uno quiere algo, lucha por el todo lo que pueda. Y cuando uno de verdad quiere a ese algo, le importa más lo mejor para ello en vez de su beneficio propio. No recurro al dicho “si amas algo déjalo ir” porque no siempre es así, pero simplemente si quieres a algo lo suficiente, entenderás que quizás a la larga el hecho de luchar por ello sea solo un berrinche.
Había una vez, en la perrera, una niña pequeña que quería a un cachorro, demasiado lindo, chiquito blanco con manchas marrones. El perrito era de lo más cariñoso con ella y jugaban cuando la veía, pero había un momento en la tarde en que llegaba una niña con falda rosada. El perrito salía corriendo a buscarla para jugar, la acariciaba y todo como si fuese su mama. La niña pequeña iba todos los días a jugar con el esperando que un algún día este se quedara con ella en vez de abandonarla cuando llegara la otra niña. De pronto un día que la niña fue a la perrera, el perro no estaba, la otra niña lo había comprado. Esta se puso a llorar, porque ella de verdad anhelaba tener a ese cachorro... Después de mirar alrededor y ver que habían más perros, se consoló y simplemente pensó que algún día habría un perrito para ella.
Si si, sé que no es de mis mejores cuentos y quizás no refleje totalmente lo que quiero decir pero me dejare de anécdotas e iré al grano.
Cuando uno quiere algo, lucha por el todo lo que pueda. Y cuando uno de verdad quiere a ese algo, le importa más lo mejor para ello en vez de su beneficio propio. No recurro al dicho “si amas algo déjalo ir” porque no siempre es así, pero simplemente si quieres a algo lo suficiente, entenderás que quizás a la larga el hecho de luchar por ello sea solo un berrinche.
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