Hoy no me siento yo, así de simple. Me siento vacía, me siento frágil. Es raro, pero quiero desahogarme de algo que ni siquiera sé que es, eso me frustra, me desespera. Es ese sentimiento en el pecho que sientes cuando te hace falta algo o alguien y te resignas a no esperarlo más y dejar que las cosas pasen. Es una presión del lado izquierdo del pecho, que me desespera y me pone mal. Que me molesta, que no sé que es, ni porque, pero ahí la tengo. Y no, un toddy, un chocolate, un helado o un chiste no lo solucionan. No estoy alegre, no estoy triste, no tengo ganas de llorar, pero tampoco de reír. No es estar neutral, es estar vacía. No hay culpables y me confundo por eso. No conozco las razones esta vez, no sé qué hacer para sentirme yo de nuevo.
Me siento frágil, frágil como una muñeca de porcelana o una tacita, creo que me identifico más con la tacita. Siento que me han destruido y pegado de nuevo, muchas veces. Y en realidad, la única culpable soy yo. Me pongo en el estante más alto y ahí no pertenezco, por eso me tumban y me rompo de nuevo. Se supone que esto me hará mas fuerte en un futuro, espero que lo haga y aprender de cada caída y de cada cicatriz. Somos humanos, somos como papel, somos como tacitas, una vez que se arrugan o se rompen nunca vuelven a ser iguales. Y bueno… Por ahora, estaré aquí, con pega y pedazos tratando de pegarme, y daré lo mejor de mí haciéndolo, si no, no tendré más que hacer que esperar a que alguien venga y me arregle.
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