Here we go again. Otro chamo, otros besos, otro tropiezo. Supongo que lo bueno merece esperar y por eso no ha llegado el indicado aun, pero bueno… aquí estoy para ti, de nuevo, esta vez y todas las que vengan. Quisiera cuidarte de todo el que viniera pero simplemente uno debe darse los golpes por si mismo para aprender. Ahora centrémonos en él por un momento.
El amigo, el amor platónico. El medio bonito, el chévere, el cómico, el chamo de la labia que no termina. El que se decidió a dejar la amistad a un lado por comenzar algo más y terminó dañando todo. “La tacita de te de porcelana se cayo del estante gracias al pequeño niño rubio que andaba jugando con ella.”
¿Te digo algo? Él simplemente no vale la pena. Tanta labia y tantas excusas no van pal baile. Nunca debió dañarlo si sabia en que se metía, cuando uno quiere algo de verdad se esfuerza para que funcione, o en su defecto a la hora de rendirse busca la mejor manera para retirarse. Y no, la mejor manera para irse no es tirando la popular “yo no quería dañar la amistad” porque simplemente NO LO HUBIESE HECHO DESDE UN PRINCIPIO, uno piensa antes de actuar chamo, ¿sabias? La verdad detrás de eso, es que él simplemente es un cobarde que no sabe aprovechar lo que tiene, si no que una vez que lo tiene busca otra cosa.
“Al romperse la tacita el niño trato de arreglarla con pega, esta quedo tan deteriorada que busco otra para jugar mientras esta se secaba, no era tan linda como la primera tacita, pero el niño quedo tan encantado con la nueva que la nombro su favorita. Al secarse la frágil tacita, el niño volvió a jugar con ella, pensó en todo el tiempo que había pasado jugando con ella, pero se dio cuenta de que la daño tanto que no seria lo mismo. En los instantes que jugo con la tacita, solo pensaba en que seria de su favorita, así que nunca pudo decidirse por cual tacita quedarse…”
El no quiere perderte pero no tiene el valor de quedarse. No se decide, dice algo por un lado y otro por otro. Simplemente no sabe que hacer, y lo mejor es apartarse de tanta confusión de una vez, te haces daño y no quiero eso. Me preocupas, te has caído tantas veces que te admiro cuando te levantas. Espero que sepas que siempre estaré ahí para ayudarte a levantar, para darte mi opinión, para cuando me necesites y para cuando no. Porque es lo que hacen las amigas, y por ti, lo haría un millón de veces y mas. Te quiero, mejor amiga.
“No volví a saber del niño pero al finalizar la historia, la tacita cayo en mis manos, así que decidí arreglarla sin importar cuando tiempo me llevara. Me prometí que la repararía y haría mas fuerte para que no se rompiese fácilmente con las caídas, y la puse en el estante mas alto para que no cualquiera jugase con ella.”

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